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sábado, 10 de julio de 2010

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

(Pablo Neruda: Veinte poemas de amor y una canción desesperada, p. 88)



Marcando tu cuerpo con cruces de fuego.

He ido marcando con cruces de fuego
el atlas blanco de tu cuerpo.
Mi boca era una araña que cruzaba escondiéndose.
En ti, detrás de ti, temerosa, sedienta.

...

(Pablo Neruda: Veinte poemas de amor y una canción desesperada, p. 59)


Para mi corazón basta tu pecho, para tu libertad bastan mis alas.

Para mi corazón basta tu pecho,
para tu liberad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.

Es en ti la ilusión de cada día.
Llegas como el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.

He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mástiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeces de pronto, como un viaje.

Acogedora como un viejo camino.
Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma.

(Pablo Neruda: Veinte poemas de amor y una canción desesperada, p. 55)

Amor nocturno.

Imágenes de amor nocturno:
Los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas
que centellean como mi alma cuando te amo.

Galopa la noche en su yegua sombría
desparramando espigas azules sobre el campo.

(Pablo Neruda: Veinte poemas de amor y una canción desesperada, p. 35)


Bella imagen de las nubes.

Bella imagen de las nubes la que aquí describe Neruda:
Como pañuelos blancos de adiós viajan las nubes,
el viento las sacude con sus viajeras manos.

(Pablo Neruda: Veinte poemas de amor y una canción desesperada, p. 23)


En ti la tierra canta.

La naturaleza entera canta en la image de la mujer amada:
Ah vastedad de pinos, rumor de olas quebrándose,
lento juego de luces, campana solitaria,
crepúsculo cayendo en tus ojos, muñeca,
caracola terrestre, en ti la tierra canta!

En ti los ríos cantan y mi alma en ellos huye
como tú lo desees y hacia donde tú quieras.
Márcame mi camino en tu arco de esperanza
y soltaré en delirio mi bandada de flechas.

(Pablo Neruda: Veinte poemas de amor y una canción desesperada, p. 19)

Sensualidad sin cortapisas.

El libro comienza con una sensualidad sin cortapisas:
Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje to sacava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.

(...)

Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!

(Pablo Neruda: Veinte poemas de amor y una canción desesperada, p. 11)

Comenzamos con fuerza.

Veinte poemas de amor y una canción desesperada.

Quizá el libro más popular del poeta chileno, aunque fuera escrito en su juventud, cuando apenas se acercaba a los veinte años. Neruda canta al desamor, echando de menos a la mujer a quien no valoró lo suficiente mientras la tenía a su lado. Según se cuenta, el objeto de los poemas (es decir, la mujer amada) no es en realidad única, sino que Neruda combinó rasgos de distintas mujeres que amó durante sus años de juventud para construir con ellos la imagen de una amada irreal, un símbolo de canto poético.

El libro recopila un total de veinte poemas de temática amorosa y otro final, la canción desesperada, sin que ninguno de ellos lleve título alguno.


Ficha técnica:

Título: Veinte poemas de amor y una canción desesperada.
Autor: Pablo Neruda.
Editorial: Diario Público.
Edición: Madrid (España), 2010. Colección Premios Nobel.
Páginas: 93 páginas.