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sábado, 10 de septiembre de 2011

Canciones de Inocencia y de Experiencia.

Este volumen bilingüe recoge en un mismo libro dos obras del poeta romántico William Blake que fueron publicadas juntas en vida del autor: las Canciones de Inocencia y las Canciones de Experiencia. Con ello, tenemos entre manos un libro que recopila prácticamente toda la formulación simbólica del autor. Da cierta vergüenza ajena, he de reconocer, reproducir las siguientes palabras recogidas en la propia contraportada del libro: "La inocencia y la experiencia representan tanto estados contradictorios del alma humana como situaciones sociales incompatibles en las que confluyen circunstancias materiales y relaciones sociales que implican un cambio de vida". Casi se diría que los autores del estudio introductorio se hubieran propuesto acabar con sus herramientas de disección todo lo que aún pudiera quedar de vida en las palabras de Blake.

Descripción técnica:
Título: Canciones de Inocencia y de Experiencia.
Autor: William Blake.
Editorial: Cátedra.
Edición: primera edición, Madrid, 1987.
Páginas: 169 páginas, incluyendo introducción.
ISBN: 84-376-0668-3

domingo, 21 de agosto de 2011

Desacralización y mundo moderno.

Una pregunta que guió toda la obra de Mircea Eliade:
¿Por qué, a medida que pasan los años, el mundo tiende a desacralizarse ante nuestra mirada?

(Antonio Colinas: Tratado de armonía, p. 42)

A nadie se le oculta que, efectivamente, la desacralización forma parte intrínseca de la Modernidad. La cuestión en plantearse si lo que ha dado en llamarse postmodernidad tiene la fuerza suficiente como para contrarrestar esos efectos o, por el contrario, como mantienen otros, no es sino una extensión de la Modernidad (de ahí, por cierto, su nombre). En cualquier caso, la desacralización del mundo es evidente. Y nótese, por cierto, que Colinas no se refiere al mero retroceso de las creencias religiosas, sino más bien al fin del misterio, de la poesía, de lo simbólico. En los últimos siglos hemos ido sustituyendo todo ello por la rutina, lo racional, lo empírico y cotidiano. Ahí hunde sus raíces el malestar contemporáneo.

sábado, 20 de agosto de 2011

Sobre poetas y poesía.

Colinas comparte con nosotros unas palabras de Alexandr Blok en las que define la poesía:
"¿Quién es un poeta? ¿Una persona que escribe versos? No, claro que no. Se llama poeta no porque escriba en verso sino porque dota de armonía al sonido y a la palabra, porque él es hijo de la armonía. ¿Y qué es la armonía? La armonía es el acuerdo entre las fuerzas del mundo y el orden de la vida del mundo".

(Antonio Colinas: Tratado de armonía, p. 23)

Recuerda, evidentemente, al taoísmo y su ideal de armonía con la naturaleza. Un concepto, por cierto, el de armonía, que cada vez tenemos más olvidado en esta sociedad de las prisas donde lo que preocupa es la rapidez y la eficiencia por encima de todo.

martes, 24 de agosto de 2010

Una temporada en el infierno. Iluminaciones.

Edición bilingüe de los dos libros más importantes de la poesía de Rimbaud, uno de los más claros ejemplos de poetas malditos. Toda su poesía fue escrita en unos cinco años cuando apenas era un adolescente que no llegaba a los veinte años. Después de ello, el autor enmudeció y no volvió a escribir más poesía. Y, a pesar de ello, toda la poesía del siglo XX sería bien difícil de entender sin este joven.

Ficha técnica:
Título: Una temporada en el infierno. Iluminaciones.
Autor: Jean-Arthur Rimbaud.
Editorial: Montesinos.
Edición: primera edición (bilingüe), Barcelona (España), abril 1990.
Páginas: 302 páginas.
ISBN: 84-7639-115-3

miércoles, 18 de agosto de 2010

La caja de especias de la tierra.

Colección de poemas del cantautor canadiense Leonard Cohen en una edición bilingüe (traducción de Alberto Manzano) de la editorial Visor sin introducción ni notas a pie de página. El libro fue publicado en inglés en 1961, momento en el que fue calificado por distintos críticos como "místico", "profano", "obsceno", "sarcástico" u "osado", y la verdad es que tiene un poco de cada una de esas cosas, además de alguna que otra presencia de la cultura judía que marca en cierto modo parte de la personalidad del autor. Por lo demás, la temática es de lo más diversa y variopinta.

Ficha técnica:
Título: La caja de especias de la tierra.
Autor: Leonard Cohen.
Editorial: Visor.
Edición: tercera edición (bilingüe), Madrid (España), 1999.
Páginas: 195 páginas.
ISBN: 84-7522-092-4

lunes, 16 de agosto de 2010

Malditos.

Aunque muchos han descrito el libro como una narración de lo que sucedió durante la movida madrileña, lo cierto es que Luis Antonio de Villena se centra aquí en una etapa anterior a todo aquello. En cierto modo, se trata de la prehistoria de la movida, los primeros escarceos con la libertad en los estertores del franquismo, la experimentación con las drogas y el amor libre, entre otras cosas. Pero, debido a la procedencia social e intelectual del autor, la realidad que aquí se nos narra es una evidentemente intelectualizada, volcada en lo estético. Usando el pseudónimo de Emilio Jordán para referirse a él (así como otros muchos pseudónimos para hablar de otros personajes de aquellos locos años), se nos narra en realidad una etapa de la vida del poeta Eduardo Haro Ibars, amigo de Luis Antonio de Villena durante un tiempo. Pero lo central del libro es, sin duda, el malditismo que caracterizaba a Haro Ibars y a muchos de los personajes de la época, entregados en cuerpo y alma a la romántica idea del artista maldito condenado a morir joven después de probar todos los vicios, todos los excesos.

Ficha técnica:
Título: Malditos.
Autor: Luis Antonio de Villena.
Editorial: Bruguera.
Edición: primera edición, Barcelona (España), marzo 2010.
Páginas: 280 páginas.
ISBN: 978-84-02-42115-9

sábado, 10 de julio de 2010

Veinte poemas de amor y una canción desesperada.

Quizá el libro más popular del poeta chileno, aunque fuera escrito en su juventud, cuando apenas se acercaba a los veinte años. Neruda canta al desamor, echando de menos a la mujer a quien no valoró lo suficiente mientras la tenía a su lado. Según se cuenta, el objeto de los poemas (es decir, la mujer amada) no es en realidad única, sino que Neruda combinó rasgos de distintas mujeres que amó durante sus años de juventud para construir con ellos la imagen de una amada irreal, un símbolo de canto poético.

El libro recopila un total de veinte poemas de temática amorosa y otro final, la canción desesperada, sin que ninguno de ellos lleve título alguno.


Ficha técnica:

Título: Veinte poemas de amor y una canción desesperada.
Autor: Pablo Neruda.
Editorial: Diario Público.
Edición: Madrid (España), 2010. Colección Premios Nobel.
Páginas: 93 páginas.

martes, 18 de agosto de 2009

Breve selección de haikus.

Ahí quedan otros cuantos ejemplos de la maravillosa simplicidad lacónica del haiku:

Lo simple y delicado, aunque bello:
Revolotea
la mariposa amarilla
sobre el agua.

(Masaoka Shiki: Haijin: p. 33)

Lo efímero de la belleza en toda su fragilidad:
La camelia,
plenamente florecida,
es ya fea.

(Takahami Kyooshi: Haijin, p. 37)

La ternura de la pareja de recién casados:
Primavera
junto a la almohada.
Mi esposa apaga la luz.

(Hino Shoojoo: Haijin, p. 43)

También lo cómico y ligero tiene lugar en la poesía del haiku:
Si a la luna llena
le ponemos un mango:
¡qué buen abanico!

(Yamazaki Sookan: Haijin, p. 49)

Preciosa imagen de soledad nocturna:
Noche de luna.
Sale el grillo
y canta en la piedra.

(Chiyojo: Haijin, p. 76)

Y, por último, la crudeza del gélido invierno:
¡Esta será
mi última casa!
Metro y medio de nieve.

(Kobayashi Issa: Haijin, p. 98)

jueves, 13 de agosto de 2009

El haiku y lo andaluz.

Ricardo de la Fuente nos habla en la presentación del libro sobre la influencia que el haiku ha tenido en la poesía española e hispanoamericana a partir de principios del siglo XX. De hecho, ya a finales del siglo XIX llega a Europa de la mano del Parnasse Contemporaine y, algo más tarde, de los impresionistas. Pero fue a patir de los años veinte cuando se extendió entre nuestros poetas, encontrando en Antonio Machado un firme defensor (algo que se observa, sobre todo, en su volumen titulado Nuevas canciones). La teoría puede parecer descabellada, pero lo cierto es que algunos elementos de la poesía del haiku y algunos de los poemas incluidos en esta antología pueden trasladarse casi literalmente a la realidad andaluza. Ahí van algunos ejemplos:

La hormiga
se destaca
en el albor de la peonía.

(Yosa Buson: Haijin, p. 54)


Donde se juega con el contraste entre la blancura de la peonía y el negro color de la hormiga. ¿Cuántos contrastes como éste no se verán en el paisaje andaluz? Se trata, además, de una imagen muy usada también en nuestra poesía.

¿Y qué decir de éste otro?
Canto de cigarra.
Aunque no lo parece,
pronto morirá.

(Matsuo Bashoo: Haijin, p. 50)

¿Quién ha pasado por nuestra tierra andaluza y no recuerda el canto de la cigarra (o, como se la denomina por aquí, la chicharra)?

Otro poema, algo más centrado en los estereotipos, también puede aplicarse a Andalucía:

Golondrinas.
Da cabezadas
el albañil.

(Masaoka Shiki: Haijin, p. 31)


Finalmente, éste otro también puede concebirse en nuestro entorno, aunque quizá haya que sustituir el estanque (casi siempre seco por estos lares durante el verano) por el río:

En el estanque
la hierba flotante se mueve.
Noche fresca.

(Takahama Kyooshi: Haijin, p. 61)

Claro que casi lo mismo puede decirse de otros poemas y otros paisajes. También hay en esta antología loas al paisaje nevado que tendrían bien poca cabida en mi Andalucía natal. Y es que, supongo, cada uno puede leer en la poesía lo que quiera. Con esto sucede casi como con las predicciones del zodíaco.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Los problemas de la traducción aplicados al haiku.

La traducción, siempre difícil en el caso de cualquier texto literario, se hace aún más difícil en el caso de la poesía. Ni que decir tiene que el haiku dificulta todavía más la labor, tanto por el hecho de que está escrito originalmente en una lengua tan distinta a la nuestra como por su propio laconismo. De hecho, según cuentan quienes saben, el haiku carece a menudo de verbos, si bien éstos aparecen en la traducción para hacerlo al menos legible. Tiene poco de extraño, entonces, que nos encontremos con una enorme disparidad en las traducciones de un mismo poema. Tomemos, por ejemplo, el caso del siguiente haiku, sobradamente conocido por quienes se han molestado en investigar siquiera los fundamentos del espiritualismo oriental:
En el espejo antiguo del estanque
se sumerge una rana.
Ruido de agua.

(Matsuo Bashoo: Haijin, p. 25)

Una traducción alternativa de Octavio Paz figura en una nota a pie de página en este mismo volumen:
Un viejo estanque:
salta una rana ¡zas!
chapalateo

Por último, la primera vez que leí este famoso haiku de Bashoo fue en un libro de Luis Racionero, Filosofías del underground:

El viejo estanque,
una rana se zambulle:
el sonido del agua.

(Luis Racionero: Filosofías del underground, Anagrama, octubre 1987, p. 83)

Quizá sea que esa primera traducción se ha quedado grabada en mí con mayor profundidad, precisamente por ser la primera que leí. Sea como fuere, el caso es que la sigo prefiriendo a las otras que he leído hasta ahora, a pesar de su similitud con la de este volumen que aquí comentamos, traducido por Ricardo de la Fuente.

viernes, 26 de junio de 2009

Cuesta abajo.

...o el poema del perdedor.
Perder es el gesto más noble de la vida.
Pero no hay que engañarse. Sólo quien tuvo pierde.
Perder es por ello un doble triunfo. El desdén
de ahora y el cortejo relumbrante del principio.
Aceptar la miseria tras el oro. Complacerse
en ser nadie, siendo rico. Deshacerse de todo.
Gustar el fango con paladar de príncipe.
(Creadores estériles o reyes en el exilio.)
Pero el verdadero perdedor no es el que busca,
sino el que acepta -realmente- su destino.
Luce lo que no es suyo. Y tiene deudas, alcohólico
y avejentado, como las tenían los jóvenes lords
de hace un siglo. Para comprar diamantes y caballos...
El perdedor nada quiere saber de cuanto amara
(ha puesto con desgana su firma en aquel libro).
Perder es ser otro y ser el mismo. Y vivir
al fin el tirón desgarrado de la carne, que ennoblece
y ensucia. Perder es un último acto de dandysmo.

(Luis Antonio de Villena: p. 98)

jueves, 25 de junio de 2009

El gran sueño.

¿Un poema de desamor e incomprensión?
¿Por qué seguir, me pregunto, saliendo cada día
del protector olvido? Componerse el rostro,
dar jabón a las manos, y colonia al espíritu,
que se deterioraba. Si estoy harto de selvas
y marañas que no entiendo, de dolores inútiles
y alcohol como sedante. Harto completamente
del inasible tú; de la insatisfacción brutal
y cotidiana. Del sinsentido organizado como
torre, y sobre todo, de que realidad es
imposible, y la ficción, unos instantes solos
en la mente y en la noche cerrada. Y al corazón
de nadie nunca llegas, y nunca se comprende
lo que dices, ni —menos— las palabras. Si los días,
en fin, tan frecuente, me aburren y me duelen,
y me cansan, ¿a qué seguir?, pregunto. Si me apetece
sólo tumbarme blandamente, apagar la luz
porque la niebla empieza, y dormir, dormir apacible
un largo sueño, un largo olvido, sin médanos ni algas...

(Luis Antonio de Villena: p. 94)

Razón de amor


El poema Razón de amor sintetiza buena parte de los elementos que caracterizan la poesía de Luis Antonio de Villena en este libro: clasicismo, espíritu mediterráneo, amor carnal, entrega apasionada a la belleza física, apolínea... el precio, eso sí, puede llegar a ser un amor que no es amor. ¿Acaso no nos recuerda a Cavafis?

Contestaré a tu pregunta:
La verdad es que historias de amor,
lo que se dice amor, yo no las he tenido.

El bellísimo amor coronado de flores
que arrastra al peregrino
(véase Geoffrey Chaucer, y el cuadro de Burne-Jones),
el amor que hace al alma brotar alas,
el amor constante más allá de la muerte,
el que obliga a escribir a sangre y tinta;
de vos no quiero más que lo que os quiero,
ese (posiblemente) aún no lo conozco.
Y me pregunto ahora qué me falta
(o qué me ha faltado) para ello.
Porque la pasión me ha raptado a menudo,
y he tenido locuras y delirio
por cuerpos muy concretos. Y con ciertas personas
(aunque pocas) una level inclinación sentimental
hacia algo más allá, desconocido,
empantanado luego en tal o cual laguna,
charco, aburrimiento,
que sería largo y sin gracia narrar ahora.
Tú entonces me decías:
Debes seguir, empeñar algo, insistir de nuevo.
Pero no. Me faltaba (y me falta)
el arrebato ese, que dicen, del amor verdadero.

¿En exceso he gustado la belleza física
o —platónico impenitente—
la quiero concordar con un alma perfecta?

Y es que el amor —lo que se dice amor
llega muy pocas veces, aunque se obstinen tantos
en convertir el aureus en moneda corriente...
Porque debe la belleza picar dentro del cuerpo,
y debes sentir cómo las alas surgen,
y volar hacia arriba, y encontrarte a ti mismo
(diferente) es codiciable espejo.
Mas puede también ser que el amor —incipit
vita nova— no te aparezca nunca.
Pues ante lo tuviste, o —es justicia—
habrás de tenerlo luego.
Gota en ese caso de los mensajeros. Acepta
el cariño, la leve disposición al fuego...
Las camas (si es posible) y los hermosos cuerpos.
Pero ten presente (y ahí estoy yo contigo de acuerdo)
que eso no es el amor.
El verdadero amor, coronado de yedra y de violetas,
el muchacho de sandalias doradas,
que llega, como Alcibíades, al final
del discurso y del banquete, ebrio en la oscura noche,
hijo de Poros y de Penia,
gozoso, joven eternamente, limpio y puro,
y dà per li occhi una dolcezza al core...

(Luis Antonio de Villena: pp. 86-88)

miércoles, 24 de junio de 2009

Sensualidad veraniega (II).

Otro poema igual de sensual, titulado Epinicio, estrofa de clara influencia clásica que conecta, además, con la tradición griega de los juegos olímpicos:
Salta al aire, y arde al sol en un brillo encendido.
El músculo se estira victorioso. Ondea el pelo rubio,
y bailan sedas de agua sobre una piel de oro.
Bulle un río, y el cuerpo es la sed de una batalla.
Los brazos se alargan, y las piernas armoniosas
y brillantes. Se cierra un bosque al cerrar los ojos.
Cantan las manos. El cuerpo adolescente reta al aire.
Como un himno se eleva la figura, y se ondula.
El pelo nada, la piel seduce al ámbar, y el impulso
se transforma en joven música encendida. Salta ahora.
Y es todo victoria. Quien saltó y quien baja es otro distinto.
Y va más allá el milagro porque es otro el que mira.

(Luis Antonio de Villena: p. 69)

Sensualidad veraniega.

El libro de Luis Antonio de Villena está repleto de guiños a Cavafis y su poesía sensual de claro sabor pagano y mediterráneo. Por ejemplo, el poema titulado Piscina:
Con un ligero impulso la palanca palpita,
y el desnudo se goza un instante en el aire,
para astillar después en vibraciones verdes
el oro y el azul y la espuma que canta.

Desciendes un momento. Y riela en los visos
del cristal transparente el fuego que galopa
entre las ramas verdes, y es túnica
de seda que amorosa recoge la selva de tu cuerpo.

Te detienes y nadas. El fondo es tu capricho.
Como un solaz de algas que amase tu cabello
te complaces en verte por grutas submarinas.

Y al regresar al sol, nos miras en la orilla,
mientras, toda codicias sexuales, el agua
deseosa, se goza solitaria en tu cintura.

(Luis Antonio de Villena: p. 51)

jueves, 28 de mayo de 2009

Alejandrías (Antología 1970-2003)

Antología de poemas de Luis Antonio de Villena recopiladas por Juan Antonio González Iglesias, quien también escribe el prólogo. El título de la antología fue elegido por el propio Villena en clara referencia a la antiquísima ciudad egipcia. Con ello, el poeta inserta su obra en un contexto clásico que conecta directamente con Grecia y Roma en Egipto, así como con la cultura mediterránea y la obra de Cavafis y Durrell.

Ficha técnica:
Título: Alejandrías (Antología 1970-2003)
Autor: Luis Antonio de Villena
Editorial: Renacimiento
Edición: primera edición, Sevilla, 2004.
Páginas: 230 páginas, incluyendo índice ybibliografía.
ISBN: 84-8472-149-3